El clima laboral es el ambiente en el que se desarrolla el trabajo cotidiano del día a día. La calidad de este clima influye directamente en la satisfacción de los trabajadores  y por lo tanto en la productividad.

La diferencia entre un buen clima de trabajo y un mal clima se ve reflejado en que el bueno se orienta hacia los objetivos y el mal clima ocasiona situaciones de conflicto, malestar y genera un bajo rendimiento del equipo.

Propiciar un buen clima laboral es responsabilidad de todo el equipo pero sobre todo de la alta dirección, que con su cultura, filosofía y con sus sistemas de gestión, trabajan en el terreno adecuado para que se desarrolle el buen ambiente.

Las políticas de personal y de recursos humanos proporcionan la mejora de ese ambiente con el uso de técnicas precisas como escalas de evaluación para medir el clima laboral.